(CNS photo/Dai Kurokawa, EPA).

“Among migrants, children constitute the most vulnerable group, because as they face the life ahead of them, they are invisible and voiceless: their precarious situation deprives them of documentation, hiding them from the world’s eyes; the absence of adults to accompany them prevents their voices from being raised and heard.”
–Pope Francis, 2017 World Day of Migrants and Refugees Message, September 8, 2016

Unaccompanied children arrive to our country alone—separated from their parents and guardians who remain in their country of origin, who are living in the United States, or who are no longer alive. Some unaccompanied children have lost their families to civil conflict, acts of violence, and natural disasters. Many unaccompanied children are forced to flee their home countries to escape poverty, violence, abuse, or exploitation. Others make the journey with the hope of reuniting with their parents or siblings. Vulnerable and scared, these children who migrate alone in search of safe haven are often easy prey for smugglers, traffickers, and other criminals.  For nearly 40 years, the United States Conference of Catholic Bishops has worked to serve unaccompanied children and has advocated on their behalf. Read our materials to learn more about unaccompanied children and what you can do to help protect unaccompanied children.

“Los niños constituyen el grupo más vulnerable entre los emigrantes, porque, mientras se asoman a la vida, son invisibles y no tienen voz: la precariedad los priva de documentos, ocultándolos a los ojos del mundo; la ausencia de adultos que los acompañen impide que su voz se alce y sea escuchada”.
–Papa Francisco, Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, 8 de setiembre del 2016

Los niños no acompañados llegan solos a nuestro país—separados de sus padres y sus tutores quienes permanecen en sus países de origen, quienes viven en los Estados Unidos o quienes ya han fallecido. Algunos de los niños no acompañados han perdido a sus familias debido a conflictos civiles, a actos de violencia y a desastres naturales. Muchos de los niños no acompañados son forzados a huir de sus países de origen para escapar de la pobreza, la violencia, el abuso o la explotación. Otros parten hacia acá con la esperanza de reunirse con sus padres o con sus hermanos. Estos niños, que son temerosos y vulnerables y que emigran solos en busca de un refugio seguro, son presas fáciles para los contrabandistas, los traficantes y otros criminales. Por casi 40 años, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos ha trabajado para servir a los niños no acompañados y ha abogado por ellos. Lean nuestro material para aprender más acerca de los niños no acompañados y lo que ustedes pueden hacer para proteger a los niños no acompañados.